Ecuador: industriales corrugadores atormentados por paso de huracanes en Estados Unidos

21.09.17  Diego Martínez Ollague, columnista del diario Expreso de Ecuador, reflejaba de la forma que mostramos abajo, hace una semana, las aprehensiones de la industria local  del  cartón corrugado, por el posible efecto en precios posterior al paso de los huracanes por la costa este de Estados Unidos, un importante proveedor del papel que usa. Y titulaba: “Una ‘tormenta perfecta’ azota a la gran industria cartonera”.

Reproducimos aquí el texto íntegro y al final, un aporte de detalle de la redacción nuestra, para hacer más claros algunos factores analizados.

“Buena parte de las fábricas de papel en Estados Unidos, el mayor exportador de ‘containerboard’ (papel de empaque) del mundo, se encuentran en la Costa Este de la nación norteamericana, por lo que los retrasos provocados por el mal clima son una constante. Sin embargo, el escenario que hoy afronta la industria papelera va más allá de sus proyecciones más pesimistas.

Todo comenzó con la caída del precio del petróleo varios meses atrás, lo que sumado a otros ‘commodities’ tuvo un impacto en el precio internacional por tonelada de este producto, el cual pasó de 600 a 420 dólares aproximadamente.

Fue en este panorama adverso que el huracán Matthew tocó tierra en octubre del 2016, paralizando la producción de varias fábricas y resintiendo el mercado internacional, que para inicios de 2017 debió afrontar un nuevo revés por la explosión de una fábrica de International Paper, en Pensacola, Florida.

Según un comunicado emitido hace una semana por la transnacional, esta fábrica tiene una capacidad de producción de 795.000 toneladas al año, que constituyen el 2 % del total de la producción de containerboard de Estados Unidos. La empresa estima que al menos 22.000 toneladas se perdieron durante la paralización de sus operaciones.

Texas y Luisiana, donde se procesa alrededor del 20 % del papel estadounidense, también se han visto afectadas por la inclemencia del tiempo. Hace pocas semanas el huracán Harvey tocó tierra, causando la para de varias empresas.

Como consecuencia de los fenómenos naturales, la tendencia con los precios del papel, en mayor parte usado para la elaboración de cajas de cartón, se ha invertido y varias empresas nacionales se han visto en la necesidad de considerar un incremento de precios de hasta el 30 %, tan solo para cubrir sus costos.

Para Rafael Simon, de Cartopel, los perjuicios originados por las recientes tormentas en Estados Unidos son solo un elemento del problema. “Lo más grave es el incremento constante del precio internacional del papel desde octubre del año anterior, pues hasta la fecha ha subido 37 %, debido a un aumento importante de la demanda en Estados Unidos”.

La tendencia en Norteamérica y el resto del mundo es muy clara: cada año sube entre 20 % y 30 % el número de personas que hacen compras a través de Internet, lo que pone aún más presión sobre la industria cartonera estadounidense, que ve mucho menos atractivo exportar su producto a naciones como Ecuador, donde el tema afecta a pequeñas y grandes empresas por igual.

Bananeros a la expectativa

Eduardo Ledesma, director de la Asociación de Exportadores de Banano, expresa su preocupación ante la situación del ‘containerboard’.

“Para nosotros es preocupante… Buena parte de la fruta nacional es exportada en cartones”, señala Ledesma.

El empresario reconoce además que el banano es el mayor comprador de cartón a nivel nacional, por lo que un incremento, aunque sea mínimo en su costo, comprometería la competitividad de dicho sector. Por esto espera la intermediación del Gobierno, para reunirse con el sector cartonero.”

Así cierra el Sr. Martínez Ollague su análisis de la situación  de la industria corrugadora y de cajas de cartón local, que tiene en la industria del banano un porcentaje muy importante de su consumo.

Es conveniente a estas alturas, desde el punto de vista de Humberto Torrejón, Editor y Director de la RedMundo, aportar algunos detalles adicionales al análisis  reproducido desde El Expreso: El costo del papel tiene variaciones cíclicas, mayormente  determinadas por desfases entre  la oferta y la demanda, puesto que la industria de la celulosa y el papel tienen una enorme inercia, involucran regularmente grandes inversiones y  toman largo tiempo, comparada con otras, por lo que sus intentos de ajustes de producción  y equilibrio de mercado no necesariamente cuadran.

Después de un periodo de puesta en marcha de enormes máquinas papeleras  en China y reconversión de muchas otras máquinas a grados de corrugado en Europa y Norteamérica (mayormente desde grados de papel para impresión), por buenas proyecciones y altas expectativas del mercado del packaging corrugado, la caída global de la economía en 2014 impidió que se consumiera  el aumento de papel que estaba entrando al mercado y se produjo un desequilibrio.

Caída de commodities, petróleo con precio al suelo, bajo nivel de actividad económica en Estado Unidos (aunque con signos discretos de recuperación en ese entonces), desplome de bolsas y alguna depresión del mercado europeo, con revisión a la baja de casi todos los PIB globales, eran las variables que tensaban a los economistas en todo el mundo y caía así la progresión de la curva esperada para la producción de cajas.

La sobreoferta de papel mantuvo precios artificialmente bajos hasta inicios de 2016. Sin embargo los crecientes aumentos en  insumos críticos, entre otros gas natural y sobretodo el papel recuperado -OCC- y después la celulosa, hacían insostenible en el tiempo los precios. La mayoría de las  compañías papeleras lograron implementar ajustes pendientes  ya desde mediados de 2016.

El OCC, que representa un porcentaje importante en costo del papel reciclado para corrugar, ha tenido un comportamiento alcista los últimos años, impulsado por una sostenida demanda, mayores exigencias en su limpieza (disminución de cantidad de contaminantes)  desde uno de sus mayores consumidores – China – y las políticas restrictivas a exportaciones de papeles recuperados en Europa, entre otros factores.

Y no se vislumbra caída en su precio, más bien que continúe con su tendencia alcista, en la medida que más molinos de convierten a grado de papeles para corrugar (justo hoy IP anunció la conversión de un molino de 450.000 toneladas /año en Riverdale), al estar recuperándose el mercado del empaque y potenciándose nuevos sectores y con ello, aumentando la demanda y no la oferta.

Por otra parte, y aunque estaba anunciado que se iba  a producir una sobreoferta dramática y caída del precio de celulosa para  pulpa virgen, principal componente de los papeles kraftliners, con la puesta en marcha de los megamolinos de celulosa en Uruguay y Brasil, el precio ha sido capaz de recuperarse últimamente después de una caída en 2016, que llegó hasta cerca del 15% en algunos proveedores.

Por su parte, los molinos han presionado y logrado implementar alzas  para el kraftliner desde el segundo semestre de 2016 y afirman que seguirán adelante en esa recuperación de precios, en parte impulsada por la misma celulosa. Así, otro de los insumos  que representan costos importantes para las cajas de corrugado utilizadas por   los industriales del banano, no muestra otra señal de corto plazo como no sea al alza, aunque podrá ya ser más moderada.

Hecho este análisis, esta redacción no es optimista sobre las posibilidades de controlar localmente los precios de papeles para corrugar en mercados abiertos, que ya son hace años considerados commodities y aumentos de consumo que se venían dando en mercados importantes, como México y Brasil, aparte de la esperada recuperación de Argentina, podrían seguir alimentando la curva por más tiempo.

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